Una rotura —ya sea fibrilar, parcial o completa— provoca dolor intenso, inflamación y limitación funcional inmediata.

Este tipo de lesión suele impedir desempeñar la actividad laboral con normalidad, sobre todo si el trabajo implica esfuerzo físico, movilidad constante o posturas forzadas.

Por ello, es habitual que dé lugar a una baja médica por incapacidad temporal mientras se realiza el tratamiento y la recuperación.

Cómo pedir la baja por rotura

La baja debe solicitarse ante Atención Primaria o en Urgencias si la lesión es reciente y muy dolorosa.

El médico realizará una valoración inicial y, si es necesario, pedirá pruebas (ecografía o resonancia) para confirmar el diagnóstico.

Es importante detallar cómo se produjo la lesión y si el origen es profesional o accidental, ya que de ello dependerá la contingencia (común o laboral) y la cuantía a percibir durante la baja.

Qué decirle al médico para que te dé la baja por rotura

Para que el facultativo comprenda correctamente la limitación laboral, conviene explicar:

  • Tipo de dolor y dificultad para apoyar o usar el músculo afectado
  • Pérdida de fuerza, movilidad o estabilidad
  • Hinchazón, hematomas o deformidad visibles
  • Actividad laboral que no puedes desempeñar (carga de peso, caminar, conducción, posturas mantenidas, etc.)
  • Si necesitas muletas, vendaje, férula o reposo absoluto
  • Cuanto más claro quede el impacto en tus tareas, más fundamentada estará la baja.

Cómo alargar la baja por rotura

La duración dependerá de la gravedad de la lesión:

  • Rotura fibrilar leve: 1-3 semanas
  • Rotura parcial: 4-8 semanas
  • Rotura completa: incluso cirugía y más de 3 meses de recuperación

Si persisten el dolor, la cojera, los hematomas o la debilidad al realizar movimientos básicos, es fundamental acudir a las revisiones para que el médico pueda justificar la prórroga de la baja.

Cómo te pueden desmontar una baja por rotura

Aunque estas lesiones suelen admitirse sin problema, pueden surgir conflictos cuando la empresa o la mutua consideran que ya existe capacidad laboral. Los motivos más habituales para el alta son:

  • Informes que indican buena evolución y movilidad suficiente
  • Incorporación posible con tareas adaptadas
  • Dificultad para acreditar la limitación si no hay pruebas recientes
  • Actividades incompatibles con una lesión documentadas por la mutua

Tabla orientativa de criterios de alta:

 

Situación valorada  Posible decisión médica 
Persisten dolor y hematomas  Mantener baja 
Movilidad casi completa y fuerza aceptable  Alta médica 
Posibilidad de adaptación del puesto  Alta con recomendación de adaptación 

 

Si no estás recuperado y te dan el alta, puedes solicitar revisión o impugnarla si proviene de la mutua o del INSS.

Cuánto te descuentan por estar de baja por rotura

En la mayoría de casos se considera enfermedad común, salvo que se demuestre origen laboral (accidente de trabajo), lo que mejora la prestación. En contingencia común:

  • Días 1 a 3: sin prestación
  • Días 4 a 20: 60% de la base reguladora
  • Desde el día 21: 75%
  • En contingencia profesional:
  • Desde el primer día: 75% de la base reguladora
  • Puede complementarse por convenio hasta el 100%

Es esencial identificar correctamente el origen de la rotura para evitar pérdidas económicas y asegurar la protección más favorable.

Cuando una rotura interfiere en tu trabajo, existen derechos

Una rotura ósea no siempre termina cuando el hueso suelda. En muchos casos persisten secuelas como dolor residual, limitación de movilidad, pérdida de fuerza o alteraciones en la pisada que condicionan de forma directa el desempeño laboral.

Esto es especialmente relevante en trabajos físicos o que exigen bipedestación prolongada, desplazamientos continuos o carga de peso.

Cuando las secuelas derivadas de una lesión no permiten recuperar la capacidad laboral previa, la ley contempla su valoración a través de una incapacidad permanente por fracturas.

En supuestos concretos, como la afectación del talón, la incapacidad permanente por rotura de calcáneo adquiere especial relevancia, ya que las alteraciones en el apoyo y la marcha pueden hacer inviable el trabajo habitual de forma definitiva.

Orientación jurídica en situaciones de baja por enfermedad

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