La presencia de un trombo supone la formación de un coágulo sanguíneo en una vena o arteria, pudiendo comprometer el flujo normal de la sangre y provocar complicaciones graves como una trombosis venosa profunda (TVP) o una embolia pulmonar.

Esta situación exige reposo, tratamiento anticoagulante y controles médicos estrictos, por lo que suele resultar incompatible con la actividad laboral, especialmente en trabajos que requieren estar de pie durante largos periodos, esfuerzos físicos, viajes continuos o exposición prolongada al estrés.

Cómo pedir la baja por trombo

La baja debe solicitarse ante el médico de atención primaria o en urgencias cuando el diagnóstico es reciente.

El facultativo evaluará la localización del trombo (pierna, brazo, pulmonar, etc.), la gravedad, el riesgo de embolia y la necesidad de reposo relativo o absoluto.

Generalmente se prescribe tratamiento anticoagulante, pruebas diagnósticas de seguimiento y vigilancia estricta, lo que justifica la incapacidad temporal durante la fase inicial de estabilización clínica.

Qué decirle al médico para que te dé la baja por trombo

Es fundamental exponer con claridad los síntomas y cómo afectan al trabajo: dolor intenso, inflamación, calor y tensión en la extremidad afectada, dificultad para caminar, sensación de falta de aire o mareos si existe riesgo de embolia.

El trabajador debe explicar si sus funciones laborales implican estar mucho tiempo de pie, movimientos repetitivos, viajes, cargas o situaciones que puedan agravar el cuadro o aumentar el riesgo de que el trombo se movilice.

La descripción objetiva de los síntomas y de las exigencias del puesto es clave para que el médico valore la incapacidad.

Cómo alargar la baja por trombo

Si el trombo tarda en reabsorberse o el paciente continúa bajo alto riesgo de embolia, el médico puede prolongar la baja.

También se mantienen las revisiones mientras se ajusta la medicación anticoagulante, que con frecuencia debe controlarse mediante analíticas periódicas.

En casos con limitación funcional persistente, hinchazón mantenida o aparición de síndrome postrombótico, la incapacidad puede extenderse más allá del mes inicial.

Duración orientativa de la baja por trombo según evolución:

 

Situación clínica  Duración aproximada 
Trombo aislado con control rápido y síntomas leves  15 a 30 días 
Trombosis con afectación de la marcha o dolor persistente  30 a 60 días 
Complicaciones (embolias, síndrome postrombótico)  Más de 60 días (según evolución médica) 

 

Cómo te pueden desmontar una baja por trombo

Las mutuas o el INSS pueden proponer el alta si consideran que existe una mejora significativa del cuadro o que la persona está capacitada para realizar su actividad con seguridad.

También pueden cuestionar la baja si existen inconsistencias entre informes médicos y la actividad diaria del trabajador, si se observa incumplimiento del tratamiento o si no se aportan pruebas que avalen la persistencia del riesgo.

Es esencial cumplir estrictamente las indicaciones médicas y justificar cualquier síntoma persistente para evitar un alta prematura.

Cuánto te descuentan por estar de baja por trombo

Al tratarse, en la mayoría de los casos, de una enfermedad común, la prestación económica se calcula sobre la base reguladora aplicando los porcentajes establecidos por la Seguridad Social.

No obstante, si puede acreditarse que el origen es laboral (por ejemplo, trombosis por sobrecarga física o largas jornadas de pie), la cuantía podría ser mayor desde el primer día.

Es decir, en algunos casos excepcionales, cuando exista un informe médico que demuestre una relación directa entre la actividad laboral y la trombosis, podría valorarse la consideración de contingencia profesional, lo que mejoraría la prestación económica.

Lista orientativa de prestaciones en enfermedad común:

  • Días 1 a 3: 0% (no se percibe prestación)
  • Días 4 a 20: 60% de la base reguladora
  • Desde el día 21: 75% de la base reguladora
  • Mejora por convenio colectivo: posible (dependiendo del sector y empresa)

Si se reconoce como accidente laboral o enfermedad profesional, la mutua debe asumir la prestación con porcentajes más favorables.

La ley contempla los efectos laborales de la trombosis

La trombosis puede dejar secuelas relevantes que van más allá del episodio agudo, como dolor persistente, inflamación, limitación de la movilidad, riesgo de recaídas o necesidad de tratamiento anticoagulante continuado.

Estas circunstancias pueden condicionar de forma directa la capacidad para trabajar, especialmente en empleos que exigen esfuerzo físico, desplazamientos, turnos prolongados o responsabilidad sobre terceros.

Cuando las secuelas se mantienen en el tiempo y afectan de manera estable al rendimiento o a la seguridad en el trabajo, la ley permite valorar su impacto a efectos de una incapacidad permanente por trombosis, atendiendo a la repercusión funcional real y a las exigencias concretas del puesto.

Asistencia legal en conflictos durante la baja médica

Nuestros abogados de baja laboral por enfermedad común pueden intervenir ante discrepancias con la empresa, la mutua o el INSS.