La hernia de Schmorl es una alteración de la columna vertebral que afecta a los discos intervertebrales y a los cuerpos vertebrales.

Aunque en algunos casos puede ser asintomática, cuando provoca dolor lumbar persistente, rigidez, limitación de movimientos o empeora con la actividad física, puede justificar una baja médica, especialmente en trabajos que requieren esfuerzo físico, posturas forzadas o bipedestación prolongada.

Cómo pedir la baja por hernia de Schmorl

La baja debe solicitarse al médico de atención primaria o al especialista en traumatología o rehabilitación.

El facultativo valorará la intensidad del dolor, la limitación funcional y el impacto de la patología en el puesto de trabajo.

La existencia de pruebas diagnósticas, como resonancia magnética o informes de traumatología, refuerza la indicación de incapacidad temporal cuando el dolor impide trabajar con normalidad.

Qué decirle al médico para que te dé la baja por hernia de Schmorl

Es importante explicar cómo el dolor lumbar afecta a la vida diaria y al trabajo: dificultad para permanecer sentado o de pie, imposibilidad de cargar peso, rigidez matinal intensa o aumento del dolor con los movimientos repetitivos.

También debe indicarse si el puesto exige esfuerzo físico, conducción prolongada o posturas mantenidas, ya que estos factores suelen agravar la patología vertebral.

Cómo alargar la baja por hernia de Schmorl

La baja puede prolongarse si persiste el dolor, si no hay mejoría con el tratamiento conservador o si se está en proceso de rehabilitación.

La continuidad de la incapacidad temporal se apoya en informes médicos que acrediten limitaciones funcionales objetivas, necesidad de fisioterapia o recomendaciones de reposo relativo antes de la reincorporación laboral.

Cómo te pueden desmontar una baja por hernia de Schmorl

El INSS o la mutua pueden cuestionar la baja cuando consideran que la hernia de Schmorl es un hallazgo radiológico sin relevancia clínica o que no limita de forma suficiente la capacidad laboral.

Esto es habitual cuando no se acredita dolor persistente o limitación funcional. Por ello, es clave que los informes médicos describan claramente las restricciones físicas reales.

Motivos habituales para cuestionar la baja por hernia de Schmorl:

 

Motivo alegado  Argumento utilizado 
Hallazgo radiológico incidental  Se considera que no produce síntomas 
Ausencia de limitación funcional  No se aprecia impedimento para trabajar 
Evolución favorable  Se entiende que el dolor está controlado 
Falta de informes especializados  No consta valoración traumatológica 

 

Cuánto te descuentan por estar de baja por hernia de Schmorl

La hernia de Schmorl se encuadra normalmente como enfermedad común, salvo que se demuestre origen laboral. En estos casos, la prestación económica es la siguiente:

  • Días 1 a 3: no se cobra prestación
  • Días 4 a 20: 60% de la base reguladora
  • Desde el día 21: 75% de la base reguladora

Algunos convenios colectivos mejoran estas cuantías y complementan la baja hasta el 100%, por lo que conviene revisar el convenio aplicable.

Tener una hernia de Schmorl puede cambiar tu relación con el trabajo

La hernia de Schmorl suele asociarse a procesos degenerativos de la columna que pueden provocar dolor lumbar persistente, rigidez y limitación funcional, especialmente en trabajos que exigen carga física, posturas forzadas o permanencia prolongada de pie o sentado.

Cuando estas alteraciones se integran en un cuadro de discopatía degenerativa o deshidratación discal, el impacto sobre la capacidad laboral puede ser progresivo y duradero.

En estos supuestos, si las limitaciones impiden mantener el rendimiento y la continuidad exigibles en el trabajo habitual, la situación puede valorarse desde la perspectiva de una incapacidad permanente por discopatía degenerativa o una incapacidad permanente por deshidratación discal, atendiendo al grado de afectación funcional real.

Asistencia legal para trabajadores de baja por enfermedad

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