
1. Parcial
Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.
- Menor rendimiento
- Fatiga constante
- Dificultad para mantener el ritmo

Update: 09/03/2026Las cardiopatías son enfermedades que afectan al corazón y se presentan en varias formas, como la enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, arritmias y cardiopatías congénitas. La enfermedad coronaria es causada por el estrechamiento de las arterias, lo que puede llevar a infartos.
La insuficiencia cardíaca implica que el corazón no bombea suficiente sangre, mientras que las arritmias son ritmos cardíacos irregulares. Las cardiopatías congénitas son defectos presentes desde el nacimiento. Los síntomas comunes incluyen dolor en el pecho, falta de aliento, fatiga, mareos e hinchazón en piernas y tobillos.
Estas condiciones afectan la vida laboral, ya que la fatiga extrema y las limitaciones físicas dificultan realizar tareas intensas. Para quienes pueden trabajar, es posible que necesiten adaptaciones o tareas menos exigentes. El tratamiento suele consistir en medicamentos, cambios en el estilo de vida, procedimientos médicos y seguimiento regular con un cardiólogo. En los casos más severos, puede conducir a una incapacidad permanente laboral.
A continuación veremos los diferentes grados de incapacidad, según su alcance y gravedad, ya que las cardiopatías son muy distintas y no afectan a todas las personas por igual.
En este nivel, la habilidad de una persona para llevar a cabo tareas específicas en su trabajo regular se ve disminuida en al menos un tercio. Sin embargo, a pesar de estas restricciones, la persona aún tiene la capacidad de realizar tareas modificadas o de trabajar en ambientes laborales que requieran menos esfuerzo físico.
En situaciones de cardiopatías más severas, puede resultar inviable que una persona continúe con las actividades regulares de su empleo. Sin embargo, aún puede tener la capacidad de trabajar en tareas distintas o en entornos laborales que demanden menos esfuerzo físico.
Este nivel se aplica a los trabajadores que tienen más de 55 años y cuyas capacidades para trabajar se ven gravemente comprometidas debido a las cardiopatías. La conjunción de la edad avanzada y la severidad de la enfermedad puede representar un obstáculo considerable en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales.
En las situaciones más extremas, las cardiopatías pueden llevar a una incapacidad total para desempeñar cualquier tipo de labor, incluso aquellas que no demanden esfuerzo físico.
Este grado se designa a individuos cuyas condiciones, a causa de las cardiopatías, les hacen completamente dependientes de asistencia externa para llevar a cabo las tareas fundamentales de la vida cotidiana.
Aquí se detalla el camino a seguir para lograr el reconocimiento de la incapacidad permanente debido a cardiopatías, que consta de varias etapas clave.
La Seguridad Social tiene un límite de 135 días para emitir una resolución sobre las solicitudes de incapacidad permanente. Si no se proporciona una respuesta en este tiempo, se asume que la solicitud ha sido denegada por silencio administrativo.
Tras recibir la resolución, el solicitante dispone de 30 días laborables para presentar una reclamación administrativa previa en caso de disconformidad. Si esta reclamación es rechazada, el solicitante cuenta con un período de 30 días hábiles a partir de la notificación de la denegación para iniciar un procedimiento judicial.

Este proceso implica un análisis detallado llevado a cabo por cardiólogos y especialistas en enfermedades cardíacas. Este análisis es importante para evaluar a fondo las limitaciones funcionales del paciente y comprender cómo las cardiopatías afectan su capacidad para realizar actividades diarias y laborales.
Se examina la afección de la cardiopatía en la vida diaria y laboral, como la resistencia física, la concentración y otras funciones vitales. Esto incluye desde la capacidad de realizar tareas físicas moderadas, como caminar distancias cortas, hasta mantener la atención durante períodos prolongados, adaptarse rápidamente a cambios en el entorno laboral y seguir instrucciones complejas.
Un equipo de cardiólogos y especialistas revisa la documentación médica. Así, evalúa cómo las cardiopatías afectan la capacidad del paciente para trabajar y llevar vida normal. Por lo tanto, es importante recopilar todos los informes médicos posibles.
Las cardiopatías, como venimos explicando, son enfermedades que pueden afectar significativamente la capacidad para trabajar debido a síntomas como fatiga, dolor en el pecho y falta de aliento. Dependiendo de la gravedad, una persona puede necesitar una baja laboral, cuya duración irá en función de su severidad. Teniendo en cuenta la recuperación, puede llegar a alargarse muchos meses, más allá de un año.
Durante una incapacidad laboral por cardiopatías, ya hemos referido que lo primero y más importante es obtener un diagnóstico médico claro y documentado de tu cardiopatía. Este diagnóstico debe ser realizado por un cardiólogo o un médico especializado. Recabar todos los informes posibles, que reflejen las limitaciones laborales, es lo más importante en este punto.
Las diferentes cardiopatías son enfermedades que requieren seguimiento. Los informes donde aparezca ese seguimiento, junto con todas las pruebas, análisis y tratamientos, serán la clave para obtener la incapacidad.
Contar con abogados de incapacidades es la mejor opción, ya que te pueden respaldas desde el inicio del procedimiento. No sólo diciendo qué documentos aportar, sino elaborando las alegaciones, la reclamación administrativa previa, y preparando, llegado el caso, el juicio ante el juzgado.
Aquí dejamos algunos de los casos más exitosos en los que hemos logrado, para algunos de nuestros clientes, la incapacidad por diferentes cardiopatías.
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La incapacidad que puede reconocerse por síndrome de burnout depende de la gravedad del trastorno y del impacto real en tu capacidad para trabajar.

Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.

No puedes continuar en tu profesión habitual.

Mayores de 55 años con dificultad para encontrar otro empleo.

No puedes trabajar en ningún empleo.

Necesitas ayuda para actividades básicas del día a día.
La capacidad para desempeñar un trabajo puede verse profundamente alterada por el síndrome de burnout, con efectos que varían desde limitaciones parciales hasta una incapacidad en grado de gran invalidez. A continuación, se describen los diferentes niveles de incapacidad que pueden surgir a causa de esta condición.
La incapacidad parcial implica una disminución en la capacidad de trabajo del individuo en al menos un 33%. En el contexto del síndrome de burnout, esto se traduce en una reducción significativa de la eficiencia laboral, manifestada por una disminución en la productividad, una mayor tasa de errores y una menor capacidad para concentrarse en las tareas.
La incapacidad permanente total es aquella que impide al individuo continuar desempeñando su empleo habitual. En el caso del síndrome de burnout, esto puede ocurrir cuando el agotamiento emocional y la desesperanza alcanzan un nivel en el que el individuo ya no puede cumplir con las exigencias y responsabilidades del puesto que ocupaba antes del diagnóstico.
Esta categoría se aplica a individuos mayores de 55 años que enfrentan dificultades significativas para encontrar empleo debido a su condición. Para las personas que sufren de burnout en esta etapa de la vida, la incapacidad para mantenerse en el empleo actual puede verse exacerbada por la dificultad para encontrar nuevas oportunidades laborales adecuadas.
La incapacidad permanente absoluta significa que el individuo no puede mantener ninguna ocupación en absoluto. En alguien con burnout, esto ocurre cuando el agotamiento y el estrés han llegado a un nivel tan extremo que el individuo no puede desempeñar ninguna función laboral, independientemente del tipo de trabajo. Es complicado conseguirlo pero no imposible.
La gran invalidez implica que la persona requiere asistencia constante para realizar las actividades diarias y básicas. Por ejemplo, asearse, vestirse o comer.
El INSS valora tu estado de salud, el impacto en tu capacidad laboral y la documentación médica aportada. Cada caso es único y requiere un análisis individualizado.




En los casos relacionados con burnout, ansiedad laboral o depresión derivada del trabajo, el grado más frecuente suele ser la incapacidad permanente total, especialmente cuando la persona no puede volver a su profesión habitual.
Analizamos tu caso gratis y te orientamos.
Habla con un abogadoLa Seguridad Social valora diferentes criterios médicos y laborales para determinar si corresponde el reconocimiento de una incapacidad permanente por síndrome de burnout.
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental y reflejar la gravedad del burnout y su impacto en la vida laboral.
Debes cumplir los periodos mínimos de cotización que exige la Seguridad Social en función de tu edad y situación laboral.
Es fundamental presentar informes médicos completos que acrediten la duración, gravedad y el impacto del burnout.
Se exige haber cotizado al menos un tercio del tiempo transcurrido desde los 16 años hasta la fecha del hecho causante.
Debe haberse cotizado al menos una cuarta parte del tiempo transcurrido desde los 20 años, con un mínimo de cinco años cotizados.
Al menos el 20% de la cotización exigida debe encontrarse dentro de los últimos diez años anteriores al hecho causante.
Revisamos tu situación de forma gratuita y te orientamos sobre la viabilidad de tu solicitud de incapacidad permanente por síndrome de burnout.
Estos son los principales plazos que suele manejar la Seguridad Social en una solicitud de incapacidad permanente.
Respetar los plazos es fundamental. Si se deja pasar el tiempo establecido en cada fase, podrías perder el derecho a reclamar o a continuar con el procedimiento.
Contar con asesoramiento legal especializado puede ayudarte a cumplir todos los plazos y aumentar tus posibilidades de éxito.
La baja laboral por síndrome de burnout se concede cuando la enfermedad incapacita al trabajador para realizar sus tareas profesionales debido a un agotamiento extremo y estrés crónico. Es recomendable iniciar un proceso de IT por baja médica para tratar de disminuir así los síntomas derivados del síndrome.
La baja se basa en la evaluación médica que demuestra que el síndrome afecta significativamente el desempeño y el bienestar del trabajador.
En algunos casos, solamente son necesarios unos pocos días o semanas, pero en otros, se puede alargar más de un año, siendo viable la incapacidad laboral, por no ser posible la reincorporación.
La duración de la baja dependerá de la gravedad de los síntomas y de la evolución del tratamiento.

Las recomendaciones son fundamentales para gestionar el síndrome de burnout y facilitar el proceso de solicitud de incapacidad.
Registrar la evolución de los síntomas y su impacto diario.
Seguir el tratamiento y las indicaciones médicas de forma constante.
Presentar una documentación médica completa es crucial para respaldar la solicitud de incapacidad. Esto incluye informes detallados de médicos especialistas, resultados de pruebas y cualquier otro documento que evidencie cómo el síndrome de burnout afecta la capacidad laboral.
Informes de psicólogos o psiquiatras.
Historia clínica completa y notas de seguimiento.
Resultados de pruebas y evaluaciones psicológicas.
Informes de tratamientos e intervenciones realizadas.Contar con asesoramiento legal especializado puede marcar la diferencia en el reconocimiento de tu incapacidad y en la duración de tu baja.
Personas como tú han conseguido que se reconociera su incapacidad permanente con nuestro apoyo.
Burnout severo con ansiedad y depresión.
“Gracias a su ayuda, por fin entienden lo que me pasaba y puedo tener tranquilidad para mi futuro.”
Agotamiento extremo y trastorno adaptativo mixto.
“Pensé que nunca lo conseguiría. Me guiaron en todo el proceso y ganamos el caso en los tribunales.”
Burnout crónico y trastorno de estrés postraumático.
“No podía ni levantarme por las mañanas. Ahora puedo empezar a vivir sin ese peso encima.”
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