
1. Parcial
Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.
- Menor rendimiento
- Fatiga constante
- Dificultad para mantener el ritmo

Update: 01/12/2025El glaucoma es una enfermedad ocular que daña el nervio óptico, el cual es esencial para la visión. Este daño es generalmente causado por un aumento de la presión intraocular, aunque también puede ocurrir con una presión ocular normal en algunos casos.
Puede afectar la visión de varias maneras, comenzando con la pérdida de visión periférica, que dificulta ver objetos fuera del campo de visión central y puede llevar a desorientación en espacios nuevos, e incluso conocidos. En etapas avanzadas, también afecta la visión central.
En etapas tempranas, muchas personas pueden continuar trabajando con tratamiento, mientras que si es avanzado, la pérdida de visión puede hacer que tareas laborales específicas, como conducir o manejar maquinaria, se vuelvan muy difíciles o imposibles, pudiendo dar lugar a incapacidad permanente.
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El glaucoma, al ser una enfermedad que afecta significativamente la visión, puede llevar a diferentes grados de incapacidad laboral según su gravedad y el impacto en las capacidades funcionales del individuo. Se tendrá en cuenta el déficit de campo visual pero también la agudeza visual.
La Escala de Wecker es un parámetro que utilizan los Tribunales sobre el grado de incapacidad que corresponde según el déficit visual. A continuación, se detallan los tipos y grados de incapacidad laboral que pueden derivarse del glaucoma.
La incapacidad permanente parcial se puede reconocer en casos donde el trabajo requiere una visión excepcionalmente precisa, como en profesiones con alta exigencia visual o que requieren visión binocular perfecta en ambos ojos. Esto es relevante en ocupaciones como herrero, soldador, o tareas que involucren riesgos significativos o detalles minuciosos.
También se contempla este grado cuando hay pérdida total de visión en un ojo pero conservación de visión en el otro, afectando la capacidad laboral según la naturaleza del trabajo, al menos en un 33%. Estaríamos ante una pérdida de visión entre un 24 y un 36% según la escala de Wecker.
Este grado de incapacidad suele aplicarse a profesiones con exigencia visual moderada a importante, como conductores, vigilantes de seguridad, o trabajos que requieren atención visual constante. Se considera cuando la pérdida de visión binocular es significativa, con una reducción del 37 al 50%, equivalente a una agudeza visual binocular inferior a 0,3-0,4.
Esta pérdida de visión afecta la capacidad para realizar tareas esenciales que dependen de una visión clara y funcional. Por ejemplo, cuando la pérdida de visión impide la conducción y por tanto ya no puede realizarse la profesión de taxista o conductor de autobuses.
Este grado de incapacidad se reserva a individuos mayores de 55 años, reconociendo las dificultades adicionales que enfrentan para encontrar empleo nuevo debido a su edad. La incapacidad permanente total calificada implica una base de compensación incrementada en un 20%.
Se reconoce como incapacidad permanente absoluta cuando la agudeza visual binocular es inferior a 0,2. En la escala de Wecker, esto corresponde a una pérdida de agudeza visual superior al 50%. Este grado de incapacidad indica que la persona está completamente impedida para desempeñar cualquier tipo de empleo debido a la severidad de la pérdida visual, afectando gravemente todas las actividades laborales y diarias.
La gran invalidez se asigna cuando la pérdida de visión por glaucoma supera los límites considerados como ‘seguros’ legalmente. En estos casos, la visión binocular es inferior a 0,1 (correspondiente a una pérdida del 84% o superior según la escala de Wecker). Además, el solicitante debe demostrar que requiere asistencia constante de una tercera persona para llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, alimentarse y moverse. Este grado refleja una dependencia significativa y una pérdida severa de autonomía.
Con nuestra amplia experiencia en el tema, exponemos los pasos clave para solicitar una incapacidad por glaucoma:
El plazo del que dispone el INSS para resolver, es de 135 días. Si no se recibe respuesta en este tiempo, se considera que la solicitud ha sido rechazada por silencio administrativo.
Después, el solicitante tiene 30 días laborables para presentar una reclamación previa si no está conforme con la decisión. Si esta reclamación es rechazada, se puede presentar una demanda judicial dentro de los 30 días hábiles siguientes a la notificación del rechazo.

La evaluación del glaucoma es crucial para determinar su impacto en la capacidad laboral del individuo. Un diagnóstico preciso y una valoración exhaustiva son esenciales para entender cómo la enfermedad afecta la visión y cómo esto puede justificar una incapacidad laboral. A continuación, se detallan los principales aspectos de esta evaluación.
La evaluación funcional implica un examen exhaustivo que evalúa cómo el glaucoma afecta la capacidad del paciente para realizar actividades laborales. Este proceso incluye pruebas detalladas como la perimetría para medir el campo visual, la tomografía de coherencia óptica (OCT) para analizar el daño al nervio óptico, y la tonometría para verificar la presión intraocular.
La combinación de estos resultados proporciona una respuesta clara de cómo la pérdida de visión impacta en las tareas diarias y laborales.
El Tribunal Médico revisa el historial clínico del paciente, que debe incluir informes detallados de oftalmólogos, resultados de pruebas diagnósticas y descripciones de cómo el glaucoma ha afectado la capacidad laboral. Este tribunal analiza toda la documentación médica para determinar el grado de incapacidad y su relación con la capacidad del individuo para desempeñar su trabajo habitual.
En casos de glaucoma severo, la baja laboral puede extenderse por períodos prolongados, dependiendo del impacto en la visión, los tratamientos que deban instaurarse y la capacidad para realizar las tareas laborales. La duración de la baja se basa en la evaluación médica y puede ser modificada según la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
Para gestionar de manera efectiva una solicitud de incapacidad laboral por glaucoma, es fundamental seguir una serie de recomendaciones. Estas incluyen asegurar una adecuada documentación médica, obtener asesoramiento legal y considerar casos precedentes para comprender mejor el proceso.
Lo primero es contar con documentación médica completa y actualizada. Esto debe incluir informes oftalmológicos detallados, resultados de pruebas diagnósticas relevantes como perimetrías y OCT, y una evaluación funcional que describa el impacto del glaucoma en las actividades laborales y diarias.
La documentación sólida es crucial para respaldar la solicitud de incapacidad. Los informes deberán detallar también el tratamiento específico así como si ha sido necesario cirugía el resultado de ésta.
Contar con el asesoramiento de un abogado de incapacidades es fundamental para navegar el proceso de solicitud y apelación. Un abogado con experiencia en casos de glaucoma puede proporcionar orientación experta sobre cómo presentar la solicitud, cómo responder a posibles rechazos y cómo maximizar las posibilidades de éxito en el proceso de revisión.
Nuestro despacho ha manejado numerosos casos de incapacidad laboral por glaucoma con éxito. Ejemplos de casos precedentes incluyen la obtención de incapacidad para pacientes con pérdida significativa de visión que no podían continuar en sus empleos habituales. Estos casos exitosos demuestran nuestra capacidad para manejar y resolver situaciones complejas relacionadas con el glaucoma.
Sentencia dictada por el TSJ de fecha 24 de enero de 2019. En el presente caso nuestro cliente presentaba una agudeza visual en OD de 0 y en OI de 0.5. El INSS denegó la declaración de incapacidad permanente. Presentamos demanda, se celebró juicio y el Juzgado de lo Social núm. 25 de Barcelona declaró a nuestro cliente en grado de incapacidad permanente total para su profesión como autónomo -instalaciones eléctricas-. Nuestro despacho presentó recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, siendo estimado el mismo, declarándose al trabajador en situación de incapacidad permanente absoluta.
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La incapacidad que puede reconocerse por síndrome de burnout depende de la gravedad del trastorno y del impacto real en tu capacidad para trabajar.

Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.

No puedes continuar en tu profesión habitual.

Mayores de 55 años con dificultad para encontrar otro empleo.

No puedes trabajar en ningún empleo.

Necesitas ayuda para actividades básicas del día a día.
La capacidad para desempeñar un trabajo puede verse profundamente alterada por el síndrome de burnout, con efectos que varían desde limitaciones parciales hasta una incapacidad en grado de gran invalidez. A continuación, se describen los diferentes niveles de incapacidad que pueden surgir a causa de esta condición.
La incapacidad parcial implica una disminución en la capacidad de trabajo del individuo en al menos un 33%. En el contexto del síndrome de burnout, esto se traduce en una reducción significativa de la eficiencia laboral, manifestada por una disminución en la productividad, una mayor tasa de errores y una menor capacidad para concentrarse en las tareas.
La incapacidad permanente total es aquella que impide al individuo continuar desempeñando su empleo habitual. En el caso del síndrome de burnout, esto puede ocurrir cuando el agotamiento emocional y la desesperanza alcanzan un nivel en el que el individuo ya no puede cumplir con las exigencias y responsabilidades del puesto que ocupaba antes del diagnóstico.
Esta categoría se aplica a individuos mayores de 55 años que enfrentan dificultades significativas para encontrar empleo debido a su condición. Para las personas que sufren de burnout en esta etapa de la vida, la incapacidad para mantenerse en el empleo actual puede verse exacerbada por la dificultad para encontrar nuevas oportunidades laborales adecuadas.
La incapacidad permanente absoluta significa que el individuo no puede mantener ninguna ocupación en absoluto. En alguien con burnout, esto ocurre cuando el agotamiento y el estrés han llegado a un nivel tan extremo que el individuo no puede desempeñar ninguna función laboral, independientemente del tipo de trabajo. Es complicado conseguirlo pero no imposible.
La gran invalidez implica que la persona requiere asistencia constante para realizar las actividades diarias y básicas. Por ejemplo, asearse, vestirse o comer.
El INSS valora tu estado de salud, el impacto en tu capacidad laboral y la documentación médica aportada. Cada caso es único y requiere un análisis individualizado.




En los casos relacionados con burnout, ansiedad laboral o depresión derivada del trabajo, el grado más frecuente suele ser la incapacidad permanente total, especialmente cuando la persona no puede volver a su profesión habitual.
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Habla con un abogadoLa Seguridad Social valora diferentes criterios médicos y laborales para determinar si corresponde el reconocimiento de una incapacidad permanente por síndrome de burnout.
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental y reflejar la gravedad del burnout y su impacto en la vida laboral.
Debes cumplir los periodos mínimos de cotización que exige la Seguridad Social en función de tu edad y situación laboral.
Es fundamental presentar informes médicos completos que acrediten la duración, gravedad y el impacto del burnout.
Se exige haber cotizado al menos un tercio del tiempo transcurrido desde los 16 años hasta la fecha del hecho causante.
Debe haberse cotizado al menos una cuarta parte del tiempo transcurrido desde los 20 años, con un mínimo de cinco años cotizados.
Al menos el 20% de la cotización exigida debe encontrarse dentro de los últimos diez años anteriores al hecho causante.
Revisamos tu situación de forma gratuita y te orientamos sobre la viabilidad de tu solicitud de incapacidad permanente por síndrome de burnout.
Estos son los principales plazos que suele manejar la Seguridad Social en una solicitud de incapacidad permanente.
Respetar los plazos es fundamental. Si se deja pasar el tiempo establecido en cada fase, podrías perder el derecho a reclamar o a continuar con el procedimiento.
Contar con asesoramiento legal especializado puede ayudarte a cumplir todos los plazos y aumentar tus posibilidades de éxito.
La baja laboral por síndrome de burnout se concede cuando la enfermedad incapacita al trabajador para realizar sus tareas profesionales debido a un agotamiento extremo y estrés crónico. Es recomendable iniciar un proceso de IT por baja médica para tratar de disminuir así los síntomas derivados del síndrome.
La baja se basa en la evaluación médica que demuestra que el síndrome afecta significativamente el desempeño y el bienestar del trabajador.
En algunos casos, solamente son necesarios unos pocos días o semanas, pero en otros, se puede alargar más de un año, siendo viable la incapacidad laboral, por no ser posible la reincorporación.
La duración de la baja dependerá de la gravedad de los síntomas y de la evolución del tratamiento.

Las recomendaciones son fundamentales para gestionar el síndrome de burnout y facilitar el proceso de solicitud de incapacidad.
Registrar la evolución de los síntomas y su impacto diario.
Seguir el tratamiento y las indicaciones médicas de forma constante.
Presentar una documentación médica completa es crucial para respaldar la solicitud de incapacidad. Esto incluye informes detallados de médicos especialistas, resultados de pruebas y cualquier otro documento que evidencie cómo el síndrome de burnout afecta la capacidad laboral.
Informes de psicólogos o psiquiatras.
Historia clínica completa y notas de seguimiento.
Resultados de pruebas y evaluaciones psicológicas.
Informes de tratamientos e intervenciones realizadas.Contar con asesoramiento legal especializado puede marcar la diferencia en el reconocimiento de tu incapacidad y en la duración de tu baja.
Personas como tú han conseguido que se reconociera su incapacidad permanente con nuestro apoyo.
Burnout severo con ansiedad y depresión.
“Gracias a su ayuda, por fin entienden lo que me pasaba y puedo tener tranquilidad para mi futuro.”
Agotamiento extremo y trastorno adaptativo mixto.
“Pensé que nunca lo conseguiría. Me guiaron en todo el proceso y ganamos el caso en los tribunales.”
Burnout crónico y trastorno de estrés postraumático.
“No podía ni levantarme por las mañanas. Ahora puedo empezar a vivir sin ese peso encima.”
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