
1. Parcial
Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.
- Menor rendimiento
- Fatiga constante
- Dificultad para mantener el ritmo

Update: 01/12/2025La arteriosclerosis es una enfermedad en la que las arterias se vuelven gruesas y rígidas debido a la acumulación de placas de grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes arteriales. Este proceso puede restringir el flujo sanguíneo a los órganos y tejidos del cuerpo, lo que puede llevar a diversos problemas de salud.
Esta condición puede afectar significativamente la capacidad para trabajar, provocando síntomas como dolor en el pecho y fatiga, así como complicaciones severas que requieren tratamiento y recuperación prolongados. Si la arteriosclerosis impide el desempeño laboral, es posible que sea necesario solicitar incapacidad permanente.
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La arteriosclerosis puede afectar significativamente la capacidad de una persona para trabajar, y su impacto se clasifica en diferentes grados de incapacidad laboral. Estos grados reflejan la severidad de la enfermedad y su efecto en la capacidad funcional y laboral de la persona.
La incapacidad parcial se manifiesta en una reducción del rendimiento laboral de al menos un 33%, donde la persona sigue trabajando, pero con una eficiencia notablemente menor debido a la arteriosclerosis. Los síntomas, como fatiga o dolor en el pecho, afectan su capacidad para realizar tareas con normalidad.
La incapacidad permanente total implica la imposibilidad de realizar el trabajo habitual debido a la severidad de la arteriosclerosis. Se considera cuando la persona presenta al menos clase II en la escala de la NYHA, con una capacidad funcional en la prueba de esfuerzos de entre 4 y 9 METS y una FEVI o FE del 40-50%.
Para personas mayores de 55 años, la incapacidad permanente total cualificada puede conllevar un incremento del 20% en la pensión. Esto se aplica a quienes tienen una grave limitación para realizar actividades laborales habituales, reflejada en una evaluación rigurosa de su capacidad funcional y cardiovascular.
La incapacidad permanente absoluta se define por la imposibilidad de realizar cualquier tipo de empleo debido a la arteriosclerosis severa. Se considera cuando se encuentra en clase III o IV en la escala de NYHA, con una capacidad funcional en pruebas de esfuerzo entre 2 y 4 METS, y una FEVI o FE del 25-40%.
La gran invalidez se refiere a una limitación funcional extrema, incluso en reposo, que requiere la ayuda de terceros. Se diagnostica con clase IV en la escala de NYHA, una capacidad de esfuerzo menor de 2 METS, y una FEVI o FE inferior al 25%, reflejando una afectación severa de la arteriosclerosis.
El procedimiento para solicitar una incapacidad laboral por arteriosclerosis se rige estos pasos:
El INSS tiene 135 días para resolver sobre la incapacidad permanente; si no se responde en ese tiempo, la solicitud se considera rechazada por silencio administrativo.
Tras la recepción de la decisión, se pueden presentar reclamaciones administrativas dentro de los 30 días laborables siguientes. Si la reclamación es denegada, el solicitante tiene dos meses desde la notificación para iniciar un proceso judicial.

La evaluación de la arteriosclerosis es crucial para determinar el grado de incapacidad laboral que puede causar esta enfermedad. Se realiza mediante una serie de pruebas y valoraciones médicas para comprender la severidad de la condición y su impacto en la capacidad funcional del paciente.
La evaluación funcional trata de analizar cómo la arteriosclerosis afecta la capacidad del paciente para realizar actividades diarias y laborales. Esto incluye pruebas de esfuerzo para medir la tolerancia al ejercicio, ecocardiogramas para evaluar la función cardíaca y otras pruebas diagnósticas que proporcionan información sobre el grado de obstrucción arterial y la eficiencia del flujo sanguíneo.
Con base en lo anterior, relacionaremos por ejemplo los resultados de la prueba de esfuerzo con el sistema de valoración de la Guía de Valoración Profesional del INSS que establece cuatro grados de intensidad o exigencia (de baja intensidad o exigencia a muy alta) y deberemos vincularlo con la profesión habitual desempeñada por el trabajador.
El tribunal médico realiza una valoración exhaustiva del estado del paciente, revisando la documentación médica y evaluando la capacidad funcional general. Este proceso implica una revisión detallada de las pruebas clínicas y funcionales, y la valoración de cómo la arteriosclerosis impacta la capacidad para realizar el trabajo habitual. La evaluación por parte del tribunal médico es fundamental para determinar el grado de incapacidad.
Las bajas laborales debido a arteriosclerosis son comunes, especialmente en casos graves donde la enfermedad afecta significativamente la capacidad para trabajar. Estas bajas pueden extenderse por más de un año, dependiendo de la severidad de los síntomas y la respuesta al tratamiento. La prolongada duración de la baja laboral refleja el impacto persistente de la enfermedad en la vida del paciente.
La gestión de la incapacidad por arteriosclerosis requiere una atención cuidadosa a varios aspectos para garantizar un proceso efectivo y justo.
Es importante reunir toda la documentación médica relevante, que debe incluir informes detallados del cardiólogo, resultados de pruebas de esfuerzo, ecocardiogramas y otros estudios diagnósticos. Esta documentación es esencial para respaldar la solicitud de incapacidad y demostrar la severidad de la arteriosclerosis y su impacto en la capacidad laboral.
Contar con un abogado para incapacidades es altamente recomendable para tramitar el proceso de solicitud de incapacidad. Un abogado con experiencia puede proporcionar asesoramiento experto, ayudar a reunir la documentación adecuada y representar al solicitante en caso de reclamaciones o procedimientos judiciales.
Examinar casos reales de éxito en la obtención de incapacidad por arteriosclerosis puede proporcionar valiosos ejemplos de cómo manejar el proceso. Estos casos pueden ilustrar estrategias efectivas y ayudar a comprender mejor los requisitos y desafíos asociados con la solicitud y la defensa de una incapacidad laboral.
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La incapacidad que puede reconocerse por síndrome de burnout depende de la gravedad del trastorno y del impacto real en tu capacidad para trabajar.

Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.

No puedes continuar en tu profesión habitual.

Mayores de 55 años con dificultad para encontrar otro empleo.

No puedes trabajar en ningún empleo.

Necesitas ayuda para actividades básicas del día a día.
La capacidad para desempeñar un trabajo puede verse profundamente alterada por el síndrome de burnout, con efectos que varían desde limitaciones parciales hasta una incapacidad en grado de gran invalidez. A continuación, se describen los diferentes niveles de incapacidad que pueden surgir a causa de esta condición.
La incapacidad parcial implica una disminución en la capacidad de trabajo del individuo en al menos un 33%. En el contexto del síndrome de burnout, esto se traduce en una reducción significativa de la eficiencia laboral, manifestada por una disminución en la productividad, una mayor tasa de errores y una menor capacidad para concentrarse en las tareas.
La incapacidad permanente total es aquella que impide al individuo continuar desempeñando su empleo habitual. En el caso del síndrome de burnout, esto puede ocurrir cuando el agotamiento emocional y la desesperanza alcanzan un nivel en el que el individuo ya no puede cumplir con las exigencias y responsabilidades del puesto que ocupaba antes del diagnóstico.
Esta categoría se aplica a individuos mayores de 55 años que enfrentan dificultades significativas para encontrar empleo debido a su condición. Para las personas que sufren de burnout en esta etapa de la vida, la incapacidad para mantenerse en el empleo actual puede verse exacerbada por la dificultad para encontrar nuevas oportunidades laborales adecuadas.
La incapacidad permanente absoluta significa que el individuo no puede mantener ninguna ocupación en absoluto. En alguien con burnout, esto ocurre cuando el agotamiento y el estrés han llegado a un nivel tan extremo que el individuo no puede desempeñar ninguna función laboral, independientemente del tipo de trabajo. Es complicado conseguirlo pero no imposible.
La gran invalidez implica que la persona requiere asistencia constante para realizar las actividades diarias y básicas. Por ejemplo, asearse, vestirse o comer.
El INSS valora tu estado de salud, el impacto en tu capacidad laboral y la documentación médica aportada. Cada caso es único y requiere un análisis individualizado.




En los casos relacionados con burnout, ansiedad laboral o depresión derivada del trabajo, el grado más frecuente suele ser la incapacidad permanente total, especialmente cuando la persona no puede volver a su profesión habitual.
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Habla con un abogadoLa Seguridad Social valora diferentes criterios médicos y laborales para determinar si corresponde el reconocimiento de una incapacidad permanente por síndrome de burnout.
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental y reflejar la gravedad del burnout y su impacto en la vida laboral.
Debes cumplir los periodos mínimos de cotización que exige la Seguridad Social en función de tu edad y situación laboral.
Es fundamental presentar informes médicos completos que acrediten la duración, gravedad y el impacto del burnout.
Se exige haber cotizado al menos un tercio del tiempo transcurrido desde los 16 años hasta la fecha del hecho causante.
Debe haberse cotizado al menos una cuarta parte del tiempo transcurrido desde los 20 años, con un mínimo de cinco años cotizados.
Al menos el 20% de la cotización exigida debe encontrarse dentro de los últimos diez años anteriores al hecho causante.
Revisamos tu situación de forma gratuita y te orientamos sobre la viabilidad de tu solicitud de incapacidad permanente por síndrome de burnout.
Estos son los principales plazos que suele manejar la Seguridad Social en una solicitud de incapacidad permanente.
Respetar los plazos es fundamental. Si se deja pasar el tiempo establecido en cada fase, podrías perder el derecho a reclamar o a continuar con el procedimiento.
Contar con asesoramiento legal especializado puede ayudarte a cumplir todos los plazos y aumentar tus posibilidades de éxito.
La baja laboral por síndrome de burnout se concede cuando la enfermedad incapacita al trabajador para realizar sus tareas profesionales debido a un agotamiento extremo y estrés crónico. Es recomendable iniciar un proceso de IT por baja médica para tratar de disminuir así los síntomas derivados del síndrome.
La baja se basa en la evaluación médica que demuestra que el síndrome afecta significativamente el desempeño y el bienestar del trabajador.
En algunos casos, solamente son necesarios unos pocos días o semanas, pero en otros, se puede alargar más de un año, siendo viable la incapacidad laboral, por no ser posible la reincorporación.
La duración de la baja dependerá de la gravedad de los síntomas y de la evolución del tratamiento.

Las recomendaciones son fundamentales para gestionar el síndrome de burnout y facilitar el proceso de solicitud de incapacidad.
Registrar la evolución de los síntomas y su impacto diario.
Seguir el tratamiento y las indicaciones médicas de forma constante.
Presentar una documentación médica completa es crucial para respaldar la solicitud de incapacidad. Esto incluye informes detallados de médicos especialistas, resultados de pruebas y cualquier otro documento que evidencie cómo el síndrome de burnout afecta la capacidad laboral.
Informes de psicólogos o psiquiatras.
Historia clínica completa y notas de seguimiento.
Resultados de pruebas y evaluaciones psicológicas.
Informes de tratamientos e intervenciones realizadas.Contar con asesoramiento legal especializado puede marcar la diferencia en el reconocimiento de tu incapacidad y en la duración de tu baja.
Personas como tú han conseguido que se reconociera su incapacidad permanente con nuestro apoyo.
Burnout severo con ansiedad y depresión.
“Gracias a su ayuda, por fin entienden lo que me pasaba y puedo tener tranquilidad para mi futuro.”
Agotamiento extremo y trastorno adaptativo mixto.
“Pensé que nunca lo conseguiría. Me guiaron en todo el proceso y ganamos el caso en los tribunales.”
Burnout crónico y trastorno de estrés postraumático.
“No podía ni levantarme por las mañanas. Ahora puedo empezar a vivir sin ese peso encima.”
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