
1. Parcial
Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.
- Menor rendimiento
- Fatiga constante
- Dificultad para mantener el ritmo

Update: 12/01/2026La hipertensión pulmonar (HP) es una enfermedad en la que la presión en las arterias pulmonares, que llevan la sangre del corazón a los pulmones, está anormalmente alta. Esto puede causar que el corazón tenga que trabajar más para bombear sangre a través de los pulmones. La hipertensión pulmonar puede ser causada por varias condiciones, como enfermedades cardíacas, enfermedades pulmonares crónicas, o puede ser idiopática (sin causa conocida).
La dificultad para respirar y la fatiga pueden limitar la capacidad de realizar tareas físicas. Esto puede ser especialmente relevante en trabajos que requieren esfuerzo físico o que implican estar de pie durante períodos prolongados. Por eso puede ser tan limitante, y causar incapacidad permanente en los peores casos.
Somos expertos y te escuchamos sin ningún compromiso.
La hipertensión pulmonar puede limitar significativamente la capacidad para trabajar, con distintos grados de incapacidad dependiendo de la severidad de los síntomas y el impacto en la vida diaria. A continuación se detallan los tipos de incapacidad laboral asociados con esta enfermedad.
Este grado implica una reducción del rendimiento laboral de al menos un 33%. Los síntomas de la hipertensión pulmonar, como la fatiga y la dificultad para respirar, pueden disminuir la eficiencia en el trabajo, afectando la capacidad para completar tareas con la misma eficacia que antes.
En este caso, la hipertensión pulmonar causa una imposibilidad de realizar el trabajo habitual. Los empleados afectados pueden experimentar síntomas graves que interfieren con sus funciones laborales diarias, impidiendo el desempeño de sus responsabilidades profesionales de manera efectiva.
Para individuos mayores de 55 años, la hipertensión pulmonar puede causar un incremento del 20% en la incapacidad laboral, debido al desgaste adicional en el cuerpo con la edad. Este grado de incapacidad refleja la pérdida significativa de capacidad laboral por la enfermedad en combinación con la edad avanzada.
Este tipo de incapacidad implica la imposibilidad de realizar cualquier tipo de trabajo debido a la hipertensión pulmonar severa. La condición puede ser tan debilitante que la persona no puede participar en actividades laborales en absoluto, independientemente del tipo de trabajo, por ejemplo, cuando concurre fatiga severa debido a la falta de aire y ello impide realizar incluso las tareas más livianas.
Las personas con gran invalidez debido a hipertensión pulmonar requieren asistencia constante para las actividades básicas de la vida diaria, como comer, vestirse o moverse. La gravedad de los síntomas puede hacer que la persona dependa completamente de otros para manejar sus necesidades cotidianas.
La hipertensión pulmonar puede afectar profundamente la capacidad laboral, requiriendo un procedimiento formal para solicitar incapacidad. A continuación, se detallan los pasos necesarios para llevar a cabo esta solicitud.
El INSS dispone de un plazo de 135 días para emitir una resolución sobre la solicitud de incapacidad. En ausencia de una respuesta en este período, se considera que la solicitud ha sido rechazada mediante la figura del silencio administrativo.
Al recibir la resolución, el solicitante cuenta con 30 días hábiles para presentar una reclamación administrativa previa. Si la reclamación es desestimada, el solicitante tiene un plazo de 30 días hábiles para presentar una demanda ante los tribunales correspondientes.

La evaluación de la hipertensión pulmonar es crucial para determinar el impacto de la enfermedad en la capacidad laboral. Esta evaluación considera tanto los aspectos médicos como funcionales para establecer el grado de incapacidad del paciente.
Se evaluarán, asimismo, los tratamientos instaurados (anticoagulantes, terapia de oxígeno…).
La evaluación funcional examina cómo la hipertensión pulmonar afecta las actividades diarias del paciente. Se analizan la capacidad para realizar tareas físicas y la limitación en el desempeño laboral, teniendo en cuenta la gravedad de los síntomas como dificultad para respirar y fatiga extrema.
En ocasiones se derivan otras complicaciones como anemia, arritmias, coágulos en la sangre… por lo que todo ello debe ser tenido en cuenta.
El tribunal médico revisa los informes médicos y las evaluaciones funcionales para determinar el grado de incapacidad por hipertensión pulmonar.
Este tribunal tiene en cuenta el impacto de la enfermedad en la capacidad laboral del paciente y si esta afecta su habilidad para realizar trabajos habituales o cualquier tipo de trabajo.
La baja laboral debido a hipertensión pulmonar puede ser prolongada, dependiendo de la severidad de la enfermedad. La incapacidad puede requerir un tiempo prolongado para recibir tratamiento adecuado y adaptarse a las limitaciones impuestas por la enfermedad, afectando significativamente la capacidad de trabajo del paciente.
En este contexto, la baja por bronquitis es habitual en pacientes con hipertensión pulmonar, ya que los procesos infecciosos respiratorios agravan la disnea y aumentan el riesgo de descompensación, dificultando la actividad laboral.
Para gestionar la incapacidad laboral por hipertensión pulmonar, es fundamental seguir ciertas recomendaciones para asegurar un proceso adecuado y la obtención de los derechos correspondientes.
Se debe recopilar toda la documentación médica relevante, incluidos informes de especialistas, resultados de pruebas y evaluaciones funcionales. Esta documentación es esencial para justificar la solicitud de incapacidad y demostrar cómo la hipertensión pulmonar afecta al desempeño laboral.
Consultar con un abogado de incapacidades es crucial. Un profesional con experiencia puede guiar al paciente a través del proceso legal, asegurando que se cumplan todos los requisitos y se maximicen las posibilidades de obtener una compensación adecuada.
Aquí presentamos auténticos casos reales de personas con hipertensión pulmonar que han pasado por el proceso de solicitud de incapacidad. Estos casos ilustran las diversas situaciones y cómo se ha manejado la incapacidad laboral en contextos similares, ofreciendo ejemplos prácticos y lecciones aprendidas.
En Toro Abogados contamos con amplia experiencia en la obtención de incapacidades permanentes por hipertensión pulmonar. Así, la Sentencia dictada por el Juzgado de lo Social núm. 9 de Barcelona en fecha 6 de febrero de 2018 reconoció a nuestro cliente en situación de incapacidad permanente absoluta para todo tipo de trabajo.
El trabajador presentaba hipertensión pulmonar moderada que requería tratamiento anticoagulante y que junto a otras patologías hacían inviable el llevar a cabo cualquier actividad laboral, por liviana que sea.
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La incapacidad que puede reconocerse por síndrome de burnout depende de la gravedad del trastorno y del impacto real en tu capacidad para trabajar.

Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.

No puedes continuar en tu profesión habitual.

Mayores de 55 años con dificultad para encontrar otro empleo.

No puedes trabajar en ningún empleo.

Necesitas ayuda para actividades básicas del día a día.
La capacidad para desempeñar un trabajo puede verse profundamente alterada por el síndrome de burnout, con efectos que varían desde limitaciones parciales hasta una incapacidad en grado de gran invalidez. A continuación, se describen los diferentes niveles de incapacidad que pueden surgir a causa de esta condición.
La incapacidad parcial implica una disminución en la capacidad de trabajo del individuo en al menos un 33%. En el contexto del síndrome de burnout, esto se traduce en una reducción significativa de la eficiencia laboral, manifestada por una disminución en la productividad, una mayor tasa de errores y una menor capacidad para concentrarse en las tareas.
La incapacidad permanente total es aquella que impide al individuo continuar desempeñando su empleo habitual. En el caso del síndrome de burnout, esto puede ocurrir cuando el agotamiento emocional y la desesperanza alcanzan un nivel en el que el individuo ya no puede cumplir con las exigencias y responsabilidades del puesto que ocupaba antes del diagnóstico.
Esta categoría se aplica a individuos mayores de 55 años que enfrentan dificultades significativas para encontrar empleo debido a su condición. Para las personas que sufren de burnout en esta etapa de la vida, la incapacidad para mantenerse en el empleo actual puede verse exacerbada por la dificultad para encontrar nuevas oportunidades laborales adecuadas.
La incapacidad permanente absoluta significa que el individuo no puede mantener ninguna ocupación en absoluto. En alguien con burnout, esto ocurre cuando el agotamiento y el estrés han llegado a un nivel tan extremo que el individuo no puede desempeñar ninguna función laboral, independientemente del tipo de trabajo. Es complicado conseguirlo pero no imposible.
La gran invalidez implica que la persona requiere asistencia constante para realizar las actividades diarias y básicas. Por ejemplo, asearse, vestirse o comer.
El INSS valora tu estado de salud, el impacto en tu capacidad laboral y la documentación médica aportada. Cada caso es único y requiere un análisis individualizado.




En los casos relacionados con burnout, ansiedad laboral o depresión derivada del trabajo, el grado más frecuente suele ser la incapacidad permanente total, especialmente cuando la persona no puede volver a su profesión habitual.
Analizamos tu caso gratis y te orientamos.
Habla con un abogadoLa Seguridad Social valora diferentes criterios médicos y laborales para determinar si corresponde el reconocimiento de una incapacidad permanente por síndrome de burnout.
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental y reflejar la gravedad del burnout y su impacto en la vida laboral.
Debes cumplir los periodos mínimos de cotización que exige la Seguridad Social en función de tu edad y situación laboral.
Es fundamental presentar informes médicos completos que acrediten la duración, gravedad y el impacto del burnout.
Se exige haber cotizado al menos un tercio del tiempo transcurrido desde los 16 años hasta la fecha del hecho causante.
Debe haberse cotizado al menos una cuarta parte del tiempo transcurrido desde los 20 años, con un mínimo de cinco años cotizados.
Al menos el 20% de la cotización exigida debe encontrarse dentro de los últimos diez años anteriores al hecho causante.
Revisamos tu situación de forma gratuita y te orientamos sobre la viabilidad de tu solicitud de incapacidad permanente por síndrome de burnout.
Estos son los principales plazos que suele manejar la Seguridad Social en una solicitud de incapacidad permanente.
Respetar los plazos es fundamental. Si se deja pasar el tiempo establecido en cada fase, podrías perder el derecho a reclamar o a continuar con el procedimiento.
Contar con asesoramiento legal especializado puede ayudarte a cumplir todos los plazos y aumentar tus posibilidades de éxito.
La baja laboral por síndrome de burnout se concede cuando la enfermedad incapacita al trabajador para realizar sus tareas profesionales debido a un agotamiento extremo y estrés crónico. Es recomendable iniciar un proceso de IT por baja médica para tratar de disminuir así los síntomas derivados del síndrome.
La baja se basa en la evaluación médica que demuestra que el síndrome afecta significativamente el desempeño y el bienestar del trabajador.
En algunos casos, solamente son necesarios unos pocos días o semanas, pero en otros, se puede alargar más de un año, siendo viable la incapacidad laboral, por no ser posible la reincorporación.
La duración de la baja dependerá de la gravedad de los síntomas y de la evolución del tratamiento.

Las recomendaciones son fundamentales para gestionar el síndrome de burnout y facilitar el proceso de solicitud de incapacidad.
Registrar la evolución de los síntomas y su impacto diario.
Seguir el tratamiento y las indicaciones médicas de forma constante.
Presentar una documentación médica completa es crucial para respaldar la solicitud de incapacidad. Esto incluye informes detallados de médicos especialistas, resultados de pruebas y cualquier otro documento que evidencie cómo el síndrome de burnout afecta la capacidad laboral.
Informes de psicólogos o psiquiatras.
Historia clínica completa y notas de seguimiento.
Resultados de pruebas y evaluaciones psicológicas.
Informes de tratamientos e intervenciones realizadas.Contar con asesoramiento legal especializado puede marcar la diferencia en el reconocimiento de tu incapacidad y en la duración de tu baja.
Personas como tú han conseguido que se reconociera su incapacidad permanente con nuestro apoyo.
Burnout severo con ansiedad y depresión.
“Gracias a su ayuda, por fin entienden lo que me pasaba y puedo tener tranquilidad para mi futuro.”
Agotamiento extremo y trastorno adaptativo mixto.
“Pensé que nunca lo conseguiría. Me guiaron en todo el proceso y ganamos el caso en los tribunales.”
Burnout crónico y trastorno de estrés postraumático.
“No podía ni levantarme por las mañanas. Ahora puedo empezar a vivir sin ese peso encima.”
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