
1. Parcial
Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.
- Menor rendimiento
- Fatiga constante
- Dificultad para mantener el ritmo

Update: 09/03/2026La neuropatía óptica es una condición en la que el nervio óptico, que transmite las señales visuales desde el ojo al cerebro, se daña. Esta condición puede provocar una pérdida de visión parcial o total, dependiendo de la severidad y la extensión del daño. Existen varias causas de neuropatía óptica, incluyendo enfermedades como la esclerosis múltiple, la neuropatía óptica isquémica (que puede ser causada por una falta de flujo sanguíneo al nervio óptico), infecciones, y trauma, entre otras.
La pérdida de visión puede variar desde la visión borrosa hasta la ceguera completa en un ojo o ambos. Esto puede dificultar tareas que requieran una visión precisa, como leer, escribir, o trabajar con computadoras. La visión reducida puede hacer que sea difícil moverse por entornos de trabajo, especialmente en lugares no adaptados para personas con problemas de visión. Así, en los peores casos, conduce a la incapacidad permanente.
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La neuropatía óptica puede llevar a diferentes grados de incapacidad laboral, dependiendo de la severidad de la pérdida visual y su impacto en las actividades diarias. Los niveles de incapacidad se determinan en función de la visión restante y cómo afecta la capacidad para realizar tareas laborales.
Este grado se manifiesta cuando la pérdida de visión disminuye el rendimiento laboral en al menos un 33%. Por ejemplo, la pérdida de visión total en un ojo, mientras el otro permanece sano, se clasifica entre el 24 y el 36% en la escala de Wecker.
Se considera cuando la persona no puede continuar con su actividad laboral habitual debido a una visión binocular menor de 0,3-0,4. Esto corresponde a una pérdida visual entre el 37 y el 50% según la escala de Wecker, afectando gravemente la capacidad para trabajar, y realizar tareas que exijan buena agudeza visual.
Para quienes tienen 55 años o más, esta incapacidad se incrementa en un 20% sobre el grado total debido a la edad. Esta categoría toma en cuenta tanto la pérdida de visión como la mayor dificultad para realizar tareas laborales debido a la edad avanzada.
Este grado se aplica cuando la persona no puede realizar ninguna tarea laboral, con una visión binocular inferior a 0,2. También se clasifica si hay una merma mayor del 50% en la escala de Wecker, indicando una pérdida visual severa.
Se considera gran invalidez cuando la dependencia para las actividades diarias es significativa y la visión binocular es inferior a 0,1. Esto se traduce en una pérdida visual de al menos el 84% según la escala de Wecker, reflejando una incapacidad total para realizar tareas laborales y cotidianas.
Solicitar incapacidad laboral por neuropatía óptica requiere seguir un proceso detallado para demostrar el impacto significativo en la capacidad de trabajar. A continuación, se describen los pasos esenciales para gestionar esta solicitud y asegurar una evaluación adecuada.
El INSS tiene un plazo de 135 días para formular una resolución sobre la incapacidad permanente. Si no se obtiene respuesta dentro de este tiempo, se considera que la solicitud ha sido rechazada por silencio administrativo.
Una vez notificado el rechazo, el solicitante tiene 30 días para presentar una reclamación previa a la administración. Si la reclamación también es denegada, se puede iniciar un proceso judicial en los 30 días hábiles siguientes a la notificación.

La evaluación de la neuropatía óptica implica analizar el impacto de la pérdida de visión en la capacidad funcional del individuo. Este proceso es crucial para determinar el grado de incapacidad y cómo afecta la habilidad para realizar tareas laborales y cotidianas.
La evaluación funcional examina cómo la neuropatía óptica limita la capacidad física del paciente. Se consideran factores como la agudeza visual, la visión periférica y la capacidad para realizar tareas que requieren precisión visual, como leer o manejar maquinaria. Esta evaluación ayuda a medir el impacto en el desempeño laboral.
El tribunal médico está encargado de revisar la documentación y las evaluaciones relacionadas con la neuropatía óptica. Su objetivo es determinar el grado de incapacidad basado en la severidad de la pérdida visual y cómo esta afecta la capacidad para trabajar. Emiten un dictamen que influye en la decisión sobre la incapacidad.
La baja laboral por neuropatía óptica se concede cuando la pérdida de visión afecta gravemente la capacidad de realizar tareas laborales esenciales. La incapacidad para llevar a cabo funciones específicas debido a problemas visuales puede justificar una baja laboral, permitiendo al empleado tiempo para tratamiento y adaptación. Puede llegar a alargarse varios meses, incluso más de un año.
Los informes médicos deben incluir detalles precisos sobre la neuropatía óptica, como resultados de pruebas de agudeza visual y evaluación de campos visuales. La documentación debe mostrar claramente cómo la pérdida de visión impacta la capacidad laboral y justificar la necesidad de una baja o incapacidad.
Es decisivo contar con el asesoramiento de un abogado de incapacidades. Un profesional con experiencia puede ayudar a presentar la solicitud de incapacidad de manera efectiva y asegurar que todos los aspectos legales y médicos sean considerados adecuadamente en el proceso.
Hemos gestionado numerosos casos exitosos de neuropatía óptica, demostrando una sólida experiencia en la obtención de reconocimientos de incapacidad. Estos casos previos ilustran cómo hemos ayudado a otros a navegar el proceso y obtener el apoyo necesario para enfrentar sus limitaciones visuales.
Por ejemplo, la Sentencia del TSJ de Andalucía de fecha 23 de mayo de 2024 [JUR 2024/229520] reconoce la Incapacidad total indicando:
“Son limitaciones orgánicas y/o funcionales las que siguen: Locomotor grado funcional: podalgia bilateral crónica de características mecánicas por podoartrosis avanzada con limitación funcional para bipedestación, deambulación prolongadas. Oftalmológico grado funcional 1: agudeza visual ojo derecho 0,7, ojo izquierdo: cuenta dedos menos de un metro, discapacidad altos requerimientos visuales”.
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La incapacidad que puede reconocerse por síndrome de burnout depende de la gravedad del trastorno y del impacto real en tu capacidad para trabajar.

Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.

No puedes continuar en tu profesión habitual.

Mayores de 55 años con dificultad para encontrar otro empleo.

No puedes trabajar en ningún empleo.

Necesitas ayuda para actividades básicas del día a día.
La capacidad para desempeñar un trabajo puede verse profundamente alterada por el síndrome de burnout, con efectos que varían desde limitaciones parciales hasta una incapacidad en grado de gran invalidez. A continuación, se describen los diferentes niveles de incapacidad que pueden surgir a causa de esta condición.
La incapacidad parcial implica una disminución en la capacidad de trabajo del individuo en al menos un 33%. En el contexto del síndrome de burnout, esto se traduce en una reducción significativa de la eficiencia laboral, manifestada por una disminución en la productividad, una mayor tasa de errores y una menor capacidad para concentrarse en las tareas.
La incapacidad permanente total es aquella que impide al individuo continuar desempeñando su empleo habitual. En el caso del síndrome de burnout, esto puede ocurrir cuando el agotamiento emocional y la desesperanza alcanzan un nivel en el que el individuo ya no puede cumplir con las exigencias y responsabilidades del puesto que ocupaba antes del diagnóstico.
Esta categoría se aplica a individuos mayores de 55 años que enfrentan dificultades significativas para encontrar empleo debido a su condición. Para las personas que sufren de burnout en esta etapa de la vida, la incapacidad para mantenerse en el empleo actual puede verse exacerbada por la dificultad para encontrar nuevas oportunidades laborales adecuadas.
La incapacidad permanente absoluta significa que el individuo no puede mantener ninguna ocupación en absoluto. En alguien con burnout, esto ocurre cuando el agotamiento y el estrés han llegado a un nivel tan extremo que el individuo no puede desempeñar ninguna función laboral, independientemente del tipo de trabajo. Es complicado conseguirlo pero no imposible.
La gran invalidez implica que la persona requiere asistencia constante para realizar las actividades diarias y básicas. Por ejemplo, asearse, vestirse o comer.
El INSS valora tu estado de salud, el impacto en tu capacidad laboral y la documentación médica aportada. Cada caso es único y requiere un análisis individualizado.




En los casos relacionados con burnout, ansiedad laboral o depresión derivada del trabajo, el grado más frecuente suele ser la incapacidad permanente total, especialmente cuando la persona no puede volver a su profesión habitual.
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Habla con un abogadoLa Seguridad Social valora diferentes criterios médicos y laborales para determinar si corresponde el reconocimiento de una incapacidad permanente por síndrome de burnout.
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental y reflejar la gravedad del burnout y su impacto en la vida laboral.
Debes cumplir los periodos mínimos de cotización que exige la Seguridad Social en función de tu edad y situación laboral.
Es fundamental presentar informes médicos completos que acrediten la duración, gravedad y el impacto del burnout.
Se exige haber cotizado al menos un tercio del tiempo transcurrido desde los 16 años hasta la fecha del hecho causante.
Debe haberse cotizado al menos una cuarta parte del tiempo transcurrido desde los 20 años, con un mínimo de cinco años cotizados.
Al menos el 20% de la cotización exigida debe encontrarse dentro de los últimos diez años anteriores al hecho causante.
Revisamos tu situación de forma gratuita y te orientamos sobre la viabilidad de tu solicitud de incapacidad permanente por síndrome de burnout.
Estos son los principales plazos que suele manejar la Seguridad Social en una solicitud de incapacidad permanente.
Respetar los plazos es fundamental. Si se deja pasar el tiempo establecido en cada fase, podrías perder el derecho a reclamar o a continuar con el procedimiento.
Contar con asesoramiento legal especializado puede ayudarte a cumplir todos los plazos y aumentar tus posibilidades de éxito.
La baja laboral por síndrome de burnout se concede cuando la enfermedad incapacita al trabajador para realizar sus tareas profesionales debido a un agotamiento extremo y estrés crónico. Es recomendable iniciar un proceso de IT por baja médica para tratar de disminuir así los síntomas derivados del síndrome.
La baja se basa en la evaluación médica que demuestra que el síndrome afecta significativamente el desempeño y el bienestar del trabajador.
En algunos casos, solamente son necesarios unos pocos días o semanas, pero en otros, se puede alargar más de un año, siendo viable la incapacidad laboral, por no ser posible la reincorporación.
La duración de la baja dependerá de la gravedad de los síntomas y de la evolución del tratamiento.

Las recomendaciones son fundamentales para gestionar el síndrome de burnout y facilitar el proceso de solicitud de incapacidad.
Registrar la evolución de los síntomas y su impacto diario.
Seguir el tratamiento y las indicaciones médicas de forma constante.
Presentar una documentación médica completa es crucial para respaldar la solicitud de incapacidad. Esto incluye informes detallados de médicos especialistas, resultados de pruebas y cualquier otro documento que evidencie cómo el síndrome de burnout afecta la capacidad laboral.
Informes de psicólogos o psiquiatras.
Historia clínica completa y notas de seguimiento.
Resultados de pruebas y evaluaciones psicológicas.
Informes de tratamientos e intervenciones realizadas.Contar con asesoramiento legal especializado puede marcar la diferencia en el reconocimiento de tu incapacidad y en la duración de tu baja.
Personas como tú han conseguido que se reconociera su incapacidad permanente con nuestro apoyo.
Burnout severo con ansiedad y depresión.
“Gracias a su ayuda, por fin entienden lo que me pasaba y puedo tener tranquilidad para mi futuro.”
Agotamiento extremo y trastorno adaptativo mixto.
“Pensé que nunca lo conseguiría. Me guiaron en todo el proceso y ganamos el caso en los tribunales.”
Burnout crónico y trastorno de estrés postraumático.
“No podía ni levantarme por las mañanas. Ahora puedo empezar a vivir sin ese peso encima.”
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