
1. Parcial
Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.
- Menor rendimiento
- Fatiga constante
- Dificultad para mantener el ritmo

Update: 01/12/2025La tetralogía de Fallot es una malformación cardíaca congénita que incluye cuatro defectos: comunicación interventricular, estenosis pulmonar, dextroposición de la aorta e hipertrofia del ventrículo derecho. Estos defectos afectan la circulación sanguínea, causando síntomas como cianosis, fatiga y problemas respiratorios, insuficiencia cardiaca, arritmias ventriculares e intolerancia progresiva al ejercicio.
La gravedad de los síntomas y su impacto en la vida diaria pueden justificar una solicitud de incapacidad permanente, especialmente si persisten problemas después de la cirugía correctiva. La evaluación médica es crucial para determinar el grado de limitación funcional y la necesidad de apoyo continuo en la vida cotidiana.
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Cada persona puede tener una afectación diferente por esta dolencia. A continuación reflejamos los grados de incapacidad:
Este grado de incapacidad refleja una disminución en el rendimiento laboral de al menos un 33%, debido a la fatiga o dificultades respiratorias causadas por la tetralogía de Fallot. Los empleados afectados pueden experimentar limitaciones en su capacidad para realizar tareas físicas intensas.
En este caso, la persona no puede continuar con su actividad laboral habitual debido a las secuelas de la tetralogía de Fallot. La incapacidad total implica una imposibilidad significativa de realizar el trabajo anterior o cualquier actividad laboral que requiera esfuerzo físico o mental, pudiendo realizar actividades livianas.
Para individuos de 55 años o más, esta incapacidad incrementa en un 20% sobre la base de cotización, reflejando el mayor impacto que la edad avanzada tiene en la capacidad laboral tras la tetralogía de Fallot. Esta evaluación considera la mayor dificultad para adaptarse a nuevas exigencias laborales.
Esta condición indica que la persona no puede realizar ninguna tarea laboral debido a una limitación severa, clasificada la disnea como consecuencia de la patología como Clase III o III-IV en la NYHA.
La clase IV señala síntomas graves incluso en reposo, con una capacidad funcional entre 2 y 4 METS, lo que implica imposibilidad manifiesta de realizar tareas para las que se requiera mínimo esfuerzo físico.
Este grado de incapacidad requiere ayuda de terceros para realizar tareas diarias. Clasificado como Clase IV, implica una capacidad funcional inferior a 2 METS en la prueba de esfuerzo, reflejando una limitación severa que dificulta cualquier esfuerzo mantenido y requiere asistencia constante.
Para solicitar incapacidad laboral debido a la tetralogía de Fallot, es fundamental seguir un procedimiento estructurado para demostrar el impacto en la capacidad de trabajo. A continuación, se detallan los pasos clave para gestionar esta solicitud y asegurar una evaluación completa.
El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) tiene un plazo de 135 días para emitir una resolución sobre una solicitud de incapacidad permanente. Si no se recibe respuesta, se considera que la solicitud ha sido rechazada por silencio administrativo.
Tras la notificación del rechazo, el solicitante dispone de 30 días hábiles para presentar una reclamación previa a la administración. Si esta reclamación es también denegada, se puede iniciar un proceso judicial dentro de los 30 días hábiles siguientes a la notificación del rechazo.

La evaluación de la tetralogía de Fallot es crucial para determinar el impacto de esta enfermedad en la capacidad laboral del paciente. Este proceso incluye una serie de análisis médicos y funcionales para valorar el grado de incapacidad y cómo los síntomas afectan la vida diaria y el desempeño en el trabajo.
La evaluación funcional de la tetralogía de Fallot examina la capacidad del paciente para realizar actividades físicas y laborales. Se utilizan pruebas de esfuerzo, ecocardiogramas y valoraciones de la capacidad física para identificar limitaciones específicas y el impacto de los defectos cardíacos en la funcionalidad general del paciente.
El tribunal médico está encargado de revisar los informes clínicos y la evaluación funcional para determinar el grado de incapacidad laboral asociado con la tetralogía de Fallot. Su función es evaluar cómo los síntomas y limitaciones físicas afectan la capacidad del paciente para realizar tareas laborales y actividades cotidianas.
La baja laboral por tetralogía de Fallot se concede cuando los síntomas graves, como la fatiga intensa y la dificultad respiratoria, impiden el desempeño efectivo en el trabajo. La duración y naturaleza de la baja dependen de la severidad de la condición y el impacto en las actividades laborales y diarias.
Para manejar eficazmente una solicitud de incapacidad por tetralogía de Fallot, es esencial seguir recomendaciones clave que pueden mejorar la probabilidad de éxito. Estas recomendaciones incluyen obtener asesoramiento legal adecuado y revisar casos precedentes que puedan ofrecer orientación y apoyo adicional durante el proceso de solicitud.
El asesoramiento de un abogado de incapacidades desde el inicio es crucial para la correcta gestión de una solicitud por tetralogía de Fallot. Un experto puede ayudar a preparar la documentación necesaria, representar al paciente en reclamaciones y asegurar que se cumplan todos los requisitos legales para obtener una resolución favorable.
Nuestros casos de éxito incluyen ejemplos de pacientes con tetralogía de Fallot que han recibido reconocimiento de incapacidad. Estos casos destacan la importancia de una documentación médica y legal completa y la efectividad de una representación adecuada en el proceso de solicitud y reclamación.
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La incapacidad que puede reconocerse por síndrome de burnout depende de la gravedad del trastorno y del impacto real en tu capacidad para trabajar.

Puedes seguir trabajando, pero con limitaciones importantes.

No puedes continuar en tu profesión habitual.

Mayores de 55 años con dificultad para encontrar otro empleo.

No puedes trabajar en ningún empleo.

Necesitas ayuda para actividades básicas del día a día.
La capacidad para desempeñar un trabajo puede verse profundamente alterada por el síndrome de burnout, con efectos que varían desde limitaciones parciales hasta una incapacidad en grado de gran invalidez. A continuación, se describen los diferentes niveles de incapacidad que pueden surgir a causa de esta condición.
La incapacidad parcial implica una disminución en la capacidad de trabajo del individuo en al menos un 33%. En el contexto del síndrome de burnout, esto se traduce en una reducción significativa de la eficiencia laboral, manifestada por una disminución en la productividad, una mayor tasa de errores y una menor capacidad para concentrarse en las tareas.
La incapacidad permanente total es aquella que impide al individuo continuar desempeñando su empleo habitual. En el caso del síndrome de burnout, esto puede ocurrir cuando el agotamiento emocional y la desesperanza alcanzan un nivel en el que el individuo ya no puede cumplir con las exigencias y responsabilidades del puesto que ocupaba antes del diagnóstico.
Esta categoría se aplica a individuos mayores de 55 años que enfrentan dificultades significativas para encontrar empleo debido a su condición. Para las personas que sufren de burnout en esta etapa de la vida, la incapacidad para mantenerse en el empleo actual puede verse exacerbada por la dificultad para encontrar nuevas oportunidades laborales adecuadas.
La incapacidad permanente absoluta significa que el individuo no puede mantener ninguna ocupación en absoluto. En alguien con burnout, esto ocurre cuando el agotamiento y el estrés han llegado a un nivel tan extremo que el individuo no puede desempeñar ninguna función laboral, independientemente del tipo de trabajo. Es complicado conseguirlo pero no imposible.
La gran invalidez implica que la persona requiere asistencia constante para realizar las actividades diarias y básicas. Por ejemplo, asearse, vestirse o comer.
El INSS valora tu estado de salud, el impacto en tu capacidad laboral y la documentación médica aportada. Cada caso es único y requiere un análisis individualizado.




En los casos relacionados con burnout, ansiedad laboral o depresión derivada del trabajo, el grado más frecuente suele ser la incapacidad permanente total, especialmente cuando la persona no puede volver a su profesión habitual.
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Habla con un abogadoLa Seguridad Social valora diferentes criterios médicos y laborales para determinar si corresponde el reconocimiento de una incapacidad permanente por síndrome de burnout.
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental y reflejar la gravedad del burnout y su impacto en la vida laboral.
Debes cumplir los periodos mínimos de cotización que exige la Seguridad Social en función de tu edad y situación laboral.
Es fundamental presentar informes médicos completos que acrediten la duración, gravedad y el impacto del burnout.
Se exige haber cotizado al menos un tercio del tiempo transcurrido desde los 16 años hasta la fecha del hecho causante.
Debe haberse cotizado al menos una cuarta parte del tiempo transcurrido desde los 20 años, con un mínimo de cinco años cotizados.
Al menos el 20% de la cotización exigida debe encontrarse dentro de los últimos diez años anteriores al hecho causante.
Revisamos tu situación de forma gratuita y te orientamos sobre la viabilidad de tu solicitud de incapacidad permanente por síndrome de burnout.
Estos son los principales plazos que suele manejar la Seguridad Social en una solicitud de incapacidad permanente.
Respetar los plazos es fundamental. Si se deja pasar el tiempo establecido en cada fase, podrías perder el derecho a reclamar o a continuar con el procedimiento.
Contar con asesoramiento legal especializado puede ayudarte a cumplir todos los plazos y aumentar tus posibilidades de éxito.
La baja laboral por síndrome de burnout se concede cuando la enfermedad incapacita al trabajador para realizar sus tareas profesionales debido a un agotamiento extremo y estrés crónico. Es recomendable iniciar un proceso de IT por baja médica para tratar de disminuir así los síntomas derivados del síndrome.
La baja se basa en la evaluación médica que demuestra que el síndrome afecta significativamente el desempeño y el bienestar del trabajador.
En algunos casos, solamente son necesarios unos pocos días o semanas, pero en otros, se puede alargar más de un año, siendo viable la incapacidad laboral, por no ser posible la reincorporación.
La duración de la baja dependerá de la gravedad de los síntomas y de la evolución del tratamiento.

Las recomendaciones son fundamentales para gestionar el síndrome de burnout y facilitar el proceso de solicitud de incapacidad.
Registrar la evolución de los síntomas y su impacto diario.
Seguir el tratamiento y las indicaciones médicas de forma constante.
Presentar una documentación médica completa es crucial para respaldar la solicitud de incapacidad. Esto incluye informes detallados de médicos especialistas, resultados de pruebas y cualquier otro documento que evidencie cómo el síndrome de burnout afecta la capacidad laboral.
Informes de psicólogos o psiquiatras.
Historia clínica completa y notas de seguimiento.
Resultados de pruebas y evaluaciones psicológicas.
Informes de tratamientos e intervenciones realizadas.Contar con asesoramiento legal especializado puede marcar la diferencia en el reconocimiento de tu incapacidad y en la duración de tu baja.
Personas como tú han conseguido que se reconociera su incapacidad permanente con nuestro apoyo.
Burnout severo con ansiedad y depresión.
“Gracias a su ayuda, por fin entienden lo que me pasaba y puedo tener tranquilidad para mi futuro.”
Agotamiento extremo y trastorno adaptativo mixto.
“Pensé que nunca lo conseguiría. Me guiaron en todo el proceso y ganamos el caso en los tribunales.”
Burnout crónico y trastorno de estrés postraumático.
“No podía ni levantarme por las mañanas. Ahora puedo empezar a vivir sin ese peso encima.”
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